asia

Día 2: Bangkok: día de jet lag, visita a la casa de Jim Thompson, street food, mercado nocturno Patpong

¡¡Estamos en Bangkok!! Son las 6:30 de la mañana y al fin hemos llegado. Pasamos el control, que la cosa va tranquila pero lo pasamos. Nos dan un pequeño papel de inmigración, (super importante!!) porque ahí viene el número de inmigración individual que te pedirán que des en los hoteles a los que vayas (yo no me di cuenta de que me lo habían metido en el pasaporte hasta pasados 4 días y ya os imagináis el momento de agobio que me dio cuando me puse a buscarlo).

Tras pasar el control sin problemas, toca esperar por las maletas y aquí fue el momento de coger una tarjeta SIM para tener internet en el móvil todo el viaje. Os comento qué compañía seleccioné y el precio en los consejos para viajar a Tailandia.

Nos recogen para llevarnos al hotel. Después de ver el tráfico, la locura de cómo conducen aquí (si, hasta el arcén se considera como otro carril y hay policías en la autovía haciendo señales para que la gente se mueva intentando que se desatasque esto un poco), el haber decidido en su día por traslado privado desde al aeropuerto al hotel nos parece ahora la mejor idea.

Aeropuerto Suvarnabhumi, Bangkok

Algo curioso del hotel es que tienen ATM desde donde podemos sacar dinero con tranquilidad, nos dan billetes de 1000 bahts cada vez que sacamos dinero. Pero en recepción nos dan cambio siempre que lo pedimos. Más apañaos….

No hemos caído en cambiarnos de ropa, ni en el aeropuerto, ni en el hotel, y venimos con pantalones largos con el calor que hace (30ºC, a las 10:30-11 de la mañana) cuando decidimos dejar el hotel (sin poder acceder a la habitación, que es aún muy pronto) y nos ponemos en rumbo en busca de descubrir el caos de ciudad.

Si, mi primera impresión es que esto es un caos. A cada paso que damos hay más puestos de comida callejera, en cada semáforo donde tienes que tener cuidado y hacerte el valiente para cruzar, hay cada vez más motos (con y sin casco, señores!! Que se van a matar!!). Y es que aquí domina la ley de la jungla.

Como curiosidad nos cuentan que los tailandeses no tienen esa costumbre de hacer comida para varios días, si no que lo que cocinan se lo comen en el momento. Parece lógico con las temperaturas que tienen a lo largo del año, ya que su invierno roza los 25ºC como mínimo. De ahí que haya tantos puestos de comida a cada paso, uno va a trabajar y cuando va a llegar al trabajo pilla algo de comer o ya se espera a la comida. Algo curioso en comparación con nosotros que muchas veces tiramos de tupper.

Aquí todo viene acompañado de sonrisas, saludos con inclinación de cabeza y manos juntas. Ya lo habíamos leído, es el país de las sonrisas y desde luego que aquí la gente se le ve feliz. Y eso es algo que rápidamente se contagia.

Nos dirigimos a la casa de Jim Thompson, museo a día de hoy de su casa y algunas de sus piezas de arte, conocido por ser el empresario y arquitecto que impulsó la industria de la seda en Tailandia a su nivel más alto, y que desapareció como si nada. Se encuentra en una callecita en mitad del caos de Bangkok y parece una casa con su mini selva que te aisla de todo lo que hay alrededor.

La página web de la Casa-Museo: http://www.jimthompsonhouse.com/

La entrada cuesta 200 tbh y está abierto desde las 9 hasta las 18 todos los días. Hacen tours guiados (no se permiten fotos de la casa) en tailandés, chino, japonés, inglés y francés, donde te dan una letra y la hora a la que comienza el tour, donde habrá que quitarse calzado y dejar las mochilas en unas taquillas. Mientras, se puede pasear por los jardines, disfrutar de los peces de mil colores en cada estanque o sentarte a la sombra disfrutando del remanso de paz que se respira aquí, oculto en mitad de Bangkok.

Tienen una cafetería-restaurante, no podemos opinar ya que no nos quedamos, y una tienda donde comprar un souvenir a precios europeos.

Diferentes tipos de sedas y algodones

Se nos ha hecho un poco tarde, y decidimos acercarnos al centro comercial MBK, enorme, 6 plantas o más, donde la 6ª planta nos encontramos una variedad de street food impresionante. Nos aconsejaron venir aquí para evitar riesgos de la famosa diarrea del viajero si comíamos en la calle. Nos pudo la comodidad y la pereza el primer día y allá fuimos.

MBK

Nos sorprendió muchísimo, llenísimo de gente (y eso que es martes) y comimos los dos por menos de 2 euros al cambio. Aunque eso sí, tienen un sistema raro para pagar, tienes que ir a una caja central, donde tienen unas tarjetas monedero que se usan para poder pagar en los puestos, dices cuánto quieres meter en la tarjeta y les das el dinero. Y a por la caza de comida.

Todo está genial y tiene una pinta increíble, hay fotos de los platos (aunque también puedes ver como lo hacen y ya te haces una idea) y está todo en inglés, lo difícil aquí es elegir. Hay puestos de comida, de postres y de bebidas, y un montón de sitios donde sentarse (aunque esté lleno de gente, siempre habrá un sitio donde ponerse).

Aprovechamos que en una de sus plantas, había un supermercado y compramos agua embotellada. Aquí es imprescindible beber agua de botella. Hasta en los hoteles para lavarte los dientes, te dejan agua embotellada. E incluso, en algunos de ellos te dejan botellas de agua de cortesía donde lo indican, para que las diferencies de las del mini bar, son “water complementary” y suelen ser botellas con marca del mismo hotel.

Después acudimos al hotel, necesitamos una ducha, cambio de ropa a ropa de verano y quitarnos de las horas de más calor de Bangkok (son las 15-15:30 y hace 37ºC con una humedad considerable).

Cogemos el metro, solo tiene 2 líneas. Mira bien donde tienes que ir, para sacar los tíquets tienes que especificar a qué parada vas. Y ya solo queda mirar a que andén ir. Es bastante fácil de usar y muy barato, 2 tíquets de ida costaron 80 céntimos al cambio. Solo cogimos el metro en la dirección opuesta, porque fui yo la que guiaba (tengo pésima orientación, así que eso de mirar en qué dirección vamos, nunca se me ha dado bien, bendito Google Maps).

Y llegó el jet lat, me ducho y me relajo con las vistazas que tenemos desde el hotel y me quedo sopa, y al lado mi pareja. Nos despertamos al fin y ya es de noche. Maldita sea.

Vistazas desde el hotel Pullman G

Nos vamos para la calle, en cuanto nos echamos agua en la cara. Esta noche nos vamos a hacer a un restaurante cerca del hotel, Silom Village, donde tienen espectáculo y muy buena comida tailandesa. Comimos por 4-5 euros al cambio.

Y listo para ponernos en marcha, nos vamos al mercado nocturno más cercano que tenemos, Patpong, donde encontrarás no solo lo que hay en cualquier mercado, si no también chicas ligeras de ropa esperando a que aceptes los servicios que ofrecen, incluso pudiendo verlas bailando en los clubs con la puerta bien abierta.

Nos vamos de vuelta al hotel. Ha sido un día curioso y algo más relajado de lo que esperábamos. A veces solo se necesita frenar un poco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s