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Día 3: mercados originales en Bangkok y Chinatown

Segundo día en Bangkok, y tras una noche con los ojos como platos de abiertos, (no, si, verás…), hoy nos vamos de excursión hacia las afueras de Bangkok.

Contratamos la visita de hoy para ir directos y ahorrarnos el lío de intentar a ir a ambos mercados a las afueras de Bangkok, en lo que si fuéramos por nuestra cuenta hubiera sido prácticamente todo el día, y de esta manera llegamos sobre las 15:30 a Bangkok.

Salimos temprano, sobre las 7:00 de la mañana nos recogen en el mismo hotel, así que toca desayunar y al autobús que nos llevará hoy al mercado Mae Klong, un mercado sobre las vías del tren, y al mercado flotante Damnoen Saduak.

Llegamos alrededor de las 8:30 de la mañana al mercado Mae Klong. Cuando llegamos está lleno de turistas, pero aún se conserva bastante auténtico, mientras tú estás ensimismado viendo todo, los locales te van adelantando buscando los puestos donde tienen que comprar para volver a casa. Y con lo estrecho que es todo, no me quiero ni imaginar el agobio que les tiene que dar intentar esquivar turistas.

Lo curioso de este mercado es que los puestos están montados a ras de las vías del tren, aprovechando todo el espacio posible, y en cuanto se oye la bocina del tren, se ven como recogen los puestos para despejar las vías del tren. El tren que nosotros vemos sale a las 9 de la mañana, va despacio con un guarda delante intentando apartar a la gente del camino, hay muchos turistas (lo he dicho ya?). Aquí podéis ver cómo de cerquita pasa el tren (y en Instagram y Facebook podéis ver el vídeo del tren en acción):

Después de dar una vuelta, algo más tranquilos después de que el tren pase, los puestos vuelvan a su normalidad, y la gente empiece a caminar entre puestos, nos ponemos en marcha otra vez. Nos vamos hacia el mercado flotante Damnoen Saduak. Pero para llegar allí, en la visita nos incluyen el paseo en barca rápida hasta llegar al mercado, alrededor de unos 30 minutos pasando por canales estrechos a una velocidad considerable, viendo como viven en esta zona los tailandeses y como se mueven en pequeños botes. Las barcas pasan por unos canales que a veces se vuelven muy estrechos, y yo a los 5 minutos de estar subidos, estoy completamente perdida. Mi orientación es horrible, pero da igual, estoy disfrutando como una enana del paseo.

Y al fin llegamos al mercado flotante. Enorme, lleno de gente, lleno de barcos con comida para el almuerzo, donde los barcos se van parando para que puedas comprar y comer mientras sigues navegando. A ambos lados del canal, hay puestos de todo lo que te puedas imaginar a unos precios que siempre puedes regatear, sitios donde sentarte a comer, o simplemente disfrutar las vistas y el ajetreo al canal y relajarte en mitad de este bullicio.

Tras relajarnos un rato, toca volver a ponernos en marcha. Todos vamos con alguna que otra bolsa de alguna compra a la que hemos conseguido un precio algo más reducido, listos para volver a Bangkok. Así que allá vamos.

Llegamos al hotel, nos vamos a comer por los alrededores del hotel, que ya es super tarde. Volvemos, duchita, descubrimos que tenemos piscinita con vistazas y hacemos promesa de darnos un chapuzón, aunque sea mañana, el último día que estaremos en Bangkok.

Nos ponemos en marcha de nuevo, esta vez nos vamos a Chinatown, uno de los barrios más auténticos y caóticos que puede haber en Bangkok. La calle por donde nos movemos es Yaowarat Road, que está llena de puestos y llena de gente, lo que más vemos son asiáticos disfrutando de lo que van viendo, haciendo un millón de fotos, comprando mil cosas que nosotros intentamos entender qué es. Es como transportarnos a otro sitio, nos hemos ido de Bangkok sin darnos cuenta.

Cenamos marisco y algún que otro pescado, la verdad es que con los olores que desprende cada puesto, vamos babeando en busca de un sitio donde pillar algo.

Y si, llegó el momento, en el que al fin nos subimos en el famoso tuktuk, ese taxi donde tienes que regatear siempre el precio antes de subirte, que va al aire libre, que está genial cuando va echando leches que parece que te vas a matar y que sufres cuando se para y empiezas a respiras el humo de los coches o motos de alrededor. Pero da igual, tienes que subirte en uno, y nosotros hemos decidido que es el momento, salimos de Chinatown para ir al hotel en tuktuk, mientras Antonio intenta comerse un helado, qué valiente, yo me lo hubiera derramado entero encima.

Algo curioso de las veces que nos hemos subido (creo que al final han sido solo 2 veces), es que hemos aprendido que no tenemos ni idea de cuánto decir que vamos a pagar, porque los conductores no nos regatean mucho, así que eso es mala señal…. A ver si aprendemos

Y con esto, nos retiramos, el jet lag me sigue atacando, a ver si esta noche caigo como un bebote gordo y duermo. Mañana nos espera un día curioso de visitas. Y es que hemos dejado para lo último, lo que creemos que será lo mejor de Bangkok, los templos.

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