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Día 6: Sukhothai y llegada a Chiang Rai visitando su templo más famoso

Madrugamos (creo que esta parte se va a repetir y mucho). Tenemos un gran desayuno para reponer fuerzas y para afrontar el día de hoy. Decimos adiós a este hotel en el que solo hemos pasado la noche, y nos ponemos en marcha.

Al fin llegamos al Parque Histórico de Sukhothai, donde se reúnen los restos arqueológicos de lo que fue Sukhothai siendo capital alrededor de los siglos XIII y XIV, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1991. Y es que Sukhothai fue la primera capital del reino de Siam, y fue aquí donde se asentaron las bases del budismo, se afianzó la monarquía como opción política y se creó el alfabeto tailandés.

Cada zona del parque tiene entradas que hay que pagar de manera separada y cada una cuesta 100 baht. El horario es mucho más extendido que otros templos, ya que abren a las 6:00 y cierran a las 21:00.

Nosotros íbamos en el autobús del tour y nos acercaba a las zonas más importantes. El sitio al ser tan grande ofrece diferentes maneras de visitarlo, vimos mucha gente que recorría el parque en bicicleta, también vimos tuktuk y unos trenecitos que te llevaban de un lado a otro. Al no haberlo hecho, no puedo decir precios ni nada por el estilo.

La primera parada es increíble, estamos solos, con esa luz del amanecer tan espectacular, acabamos de llegar a Wat Si Chum, que está en la zona norte de Sukhothai. Un templo del siglo XIII, con una gran Buda, de 15 metros de alto, que solo se ve parcialmente desde el exterior. Se le conoce como el Buda que habla.

Lo curioso es que cuando llegamos, aún no estaba el guardia/persona encargada de la taquilla, por lo que la verja justo que hay delante del Buda aún estaba cerrada (y tampoco pudimos pagar). Volvimos después de la 2ª visita que tuvimos, para pagar y para verlo con la verja abierta y hacer alguna que otra foto. Hay una escalera que sube hasta arriba pero está cerrada, ya no dejan subir a nadie. Una pena, la verdad.

Durante el gobierno del rey Naresuan, en la segunda mitad del siglo XVI, se libraron muchas guerras con los birmanos. Según la leyenda, una vez, antes de una batalla, el rey quería aumentar la moral de sus tropas. Bajo sus órdenes, uno de sus soldados subió la estrecha escalera que lleva hasta arriba, que consagraba la imagen de Buda, inadvertido por los otros soldados y pronunció un discurso ante las tropas. La acústica del pequeño espacio y el hecho de que el orador no se podía ver hacía que los soldados creyeran que era la imagen del Buda que les hablaba. Otra versión de la historia, cuenta que los ejércitos birmanos huyeron con miedo al acercarse a la imagen.

Segunda parada en Sukhothai: Wat Maha That. Desde aquí ya fuimos andando por el Parque.

Tuvimos la suerte de visitarlo aún cuando había poca gente y de poder ver reflejado sobre el lago con los nenúfares parte de Wat Maha That, que es la parte central del Parque Histórico, considerado como uno de los templos más importantes de Sukhothai. Aquí, lo que más llama la atención es el Buda de 9 metros de altura, y el árbol sagrado donde dicen, que Buda se sentaba a meditar.

Wat Si Sawai, otra de los templos que no te puedes perder, se encuentra en la zona central y es uno de los más antiguos. Llama mucho la atención ya que tiene 3 grandes prangs centrales que recuerdan a Angkor Wat. (Aquí pondría una foto genial que tomamos, pero soy la lista de turno y la he eliminado, pero no por eso dejéis de ir a verlo!!).

Wat Sa Si, es otro templo en la zona central que está rodeado de agua y flores de loto. Nada más cruzar el puente por el lateral del templo, se ve una de las pocas estatuas de un Buda caminando.

Y al pasar de largo, se llega al puente principal y al Buda blanco sentado, que fue especialmente construido para guardar las cenizas del rey.

En el Parque Histórico de Sukhothai, aunque siguen las mismas normas de vestimenta, parece que aquí son mucho más flexibles. Vimos muchísima gente en shorts y camisetas de tirantes. No me quiero imaginar ir en bicicleta con la ropa más tapados como íbamos nosotros.

El sitio es espectacular, lo que llevamos de visita hoy nos está dejando impresionados y de momento nos atreveríamos a decir que nos gustó más que la visita a Ayutthaya. Leímos que mucha gente ponía Ayutthaya como imprescindible y Sukhotthai como opcional. Creemos que esta visita es igual de imprescindible que Ayutthaya. Tenemos que reconocer que nosotros al hacer toda la visita centrándonos solo en lo más importante y no dando un paseo para disfrutar de todo el parque, es cierto que en una mañana lo vimos. Aunque a mí me hubiera gustado quedarme más rato, y ver más puntos de interés dentro del parque. Y ahí sí que hubiéramos estado casi un día.

Nos ponemos en marcha y nos dirigimos a Wat Phra That en Lampang Luang. Es un templo donde se dice que se guardan algunas reliquias de Buda, y estas están dentro del chedi principal del templo, de 45 metros de altura.

Incluye uno de los templos de madera más bonitos de Tailandia.

Se dice que el Buda Esmeralda que se encuentra actualmente en Bangkok, en su camino hacia Bangkok, fue trasladado en un elefante blanco. Y el elefante blanco en su recorrido, cuando llegó a Lampang Luang estaba muy cansado y se negó a seguir con su camino. Por lo que los tailandeses lo tomaron como una señal de que Lampang Luang había sido elegida como la ciudad donde Buda quería permanecer. Así que durante un tiempo, el Buda Esmeralda estuve en este Templo, antes de conseguir volver a poner rumbo hacia Bangkok, su actual casa.

Cuando se llevaron al Buda Esmeralda, los locales se quedaron realmente tristes e hicieron una réplica del Buda Esmeralda y ahora se puede ver en este Templo. Eso sí, os recuerdo que es bastante pequeño y encima está tras una reja y bien alejado. Pero, al menos, aquí pudimos verlo de más cerca que en Bangkok, aunque sea una réplica.

Entre las distintas zonas del templo, se haya un árbol que para ellos es sagrado, ya que plantaron una raíz del árbol sagrado donde se dice que Buda se sentaba a meditar. Los locales, a modo de ofrenda, colocan palos con sus nombres para sujetar el árbol.

Por la tarde, en nuestro camino hacia Chiang Rai y si nos da tiempo veremos el Templo Azul antes de anochecer, hacemos una parada en un lago enorme, donde intenté hacer alguna foto pero teniendo esa neblina que nos encontramos por el camino por la contaminación en el aire, fue misión imposible. Así que no puedo decir si el lago es maravilloso o no.

Rumbo a Chiang Rai, donde pasan unas cuantas horas dentro del autobús. Y, gracias al conductor y a nuestra guía, llegamos a tiempo antes del anochecer para ver el Templo Azul o Wat Rong Suea Ten, que no dejó a nadie indiferente.

Se empezó a construir en el 2005 por el arquitecto tailandés Phutha Kabkaew, discípulo de Don Chalermchai Kositpipat, el que empezó a construir el Templo Blanco. El Templo Azul es para el culto de Buda, a diferencia del Templo Blanco que parece más turístico.

Nada más en la entrada, nos encontramos con 2 Nagas que protegen el Templo, esculturas que representan a semi dioses de la mitología hinduísta, con medio cuerpo de serpiente y cabeza de dragón, aunque en este caso, las cabezas son humanas.

Al pasar la entrada, a la izquierda, encontrarás una representación de Buda con sus primeros discípulos.

Y rodeando la fuente de en medio, al fin llegamos al templo en sí. En el que, en su interior, se encuentra un Buda blanco de más de 6 metros de altura. Y gracias a que llegamos a esta hora, apenas hay turistas y podemos hacer fotos sin que salga mucha gente en ellas. Normalmente, el templo está repleto de ellos y gente rezando a Buda desde que se abre el templo.

En la parte de atrás del templo, no olvides dar una vuelta que más de uno ya se iba sin mirar a ver qué había, hay un gran Buda de pie, también blanco. He hecho un pequeño vídeo que he publicado en el stories de Instagram y Facebook, lo tengo fijo en el stories de Tailandia en Instagram, por si queréis verlo con más detalle por fuera.

Templo Azul o Wat Rong Suea Ten:
Horario: 8:00 a 17:00
Precio: de momento gratuita

Y ya el día está casi finiquitado. Nos ponemos de camino al que será nuestro hotel por una noche en Chiang Rai, y qué maravilla de hotel. Son como pequeñas cabañas (piso inferior sería una habitación para unos y en la parte superior hay otro habitación para otros). Donde todas dan a un pequeño río, una cama enorme con mosquitera, nos dan agua embotellada de cortesía, como viene siendo lo habitual últimamente. Pero lo mejor, sin duda, es donde está el restaurante donde cenamos y tenemos el desayuno. Con vistas al río Kok, aunque por la noche apenas podemos ver nada, hay unos farolillos que lo hacen de lo más especial. Y ya por la mañana, nos quedamos maravillados.

El hotel es una auténtica pasada, aunque esté en mitad de la nada. Y de nuevo, una pena no poder quedarnos más días, aunque no hayamos venido a disfrutar de hoteles, con un sitio así dan ganas de quedarse un poco más.

También tienen piscina y podíamos haber ido a darnos un baño, pero preferimos darnos una ducha, pasear por el sitio un rato, cenar y acostarnos. Estamos agotados del día de hoy, felices pero agotados.

Categorías:asia, tailandia

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